Update Cuba Offline

Fuente de foto: El blog de Orlando

El escritor y bloguero cubano, Orlando Luis Pardo, en insólito autoretrato muestra la marca del Zorro – los agentes de la seguridad cubana que golpearon su cuello, y otras partes del cuerpo.

Fuente de fotos: Penúltimos días

La paliza estúpida que recibieron los blogueros cubanos Yoani, Orlando, y otros, fue para impedir que ellos no asistieran a esta reunión de jóvenes en las calles de la Habana, pidiendo NO+VIOLENCIA.

Se está perdiendo el miedo. Está naciendo la conciencia de que somos capaces de protestar, pacíficamente. Es lo que se conoce como “comienzo”.

Yoani, Orlando, y otros blogueros: ¡Apaleados por el Estado cubano!

A nadie puede escapar que esto se está convirtiendo en una guerra de armas tomar. Hay gente, Yoani y compañía, que intenta ser crítica, manifestarse desde el pacifismo, y lo que reciben por parte del Estado cubano son golpes, injurias, y un desprecio insoportable por los derechos humanos que todo ser adquiere desde que nace.

Como si el máximo fin que tiene el Gobierno cubano – prevalecer – es justificable aún aporreando a los ciudadanos cubanos que piden Libertad, y son críticos con el muy mal hacer y la dirección que lleva el país.

Ellos saben perfectamente la repercusión internacional que estas detenciones y golpizas pueden tener en la Red. De ahí, que el mensaje es crear más miedo, más temor, paralizar todo acto futuro que ellos, Yoani, Orlando, Claudia, puedan hacer, aún a cuentas de que corren verdadero peligro.

Y pregunto: ¿Quién va a defender nuestras ideas por una Cuba distinta, al menos? ¿Quién va a defender a los cubanos que son golpeados injustamente, por una especie de Mafia de Estado? Nadie. Sólo observen, la benevolencia de España, las gestiones que intenta hacer para quitar las restricciones hacia Cuba en la Unión Europea.  ¿Y cómo responde Cuba? Con golpes profesionales de mafiosos a la gente que, simplemente, piensa distinto.

Nosotros, los cubanos, únicamente, tenemos la obligación de unirnos y defendernos como gatos boca arriba antes estas calumnias. Y al menos, inundar la Red como si fuese un virus, de nuestras aspiraciones, nuestras denuncias.

Es objetivamente imposible cambiar algo en Cuba si la gente pacífica que tiene opiniones críticas no puede siquiera andar caminando por la calle sin que lluevan golpes, o sean maltratados, y sin una mínima posibilidad de denuncia ante la Justicia. Dicho sea de paso, en Cuba no hay Justicia, no hay defensa posible, ni órgano independiente que defienda a estas personas que han sido agredidas por “evidentemente” gente de la Seguridad del Estado cubano.

La comunidad internacional, todos, deben apoyar al máximo a los que dentro en Cuba intentan cambiar algo.

Otros link: Penúltimo días / Orlando Luis Pardo /Reuters América Latina

Naturaleza muerta

Fuente de foto: Photo&Bit

En todos lados existen cementerios. En Agüero también.

Pero no en todos lados hay unas mallos que velan la paz de los camposantos. Ni flores tan vivas. Ni plantas de té que crecen en la misma piedra.

No en todos lados se puede visitar el cuarto de la disección ya derruido, con la mesa de cemento vacía, esperando.

Sobre los talleres literarios

Interesante discusión  sobre el valor o no de los talleres literarios, por Lien en Cubaencuentro.

Muy bien. Mi lengua dice que los talleres son y no son necesarios. Es decir, que no valen un pimiento. Pero cuando hay hambre se come todo, y cómo no, también talleres literarios. Sobre todo en Cuba, según mi experiencia igualitaria de sillas plásticas made Abel Prieto, dónde no existe otra forma de conocer a gente que tienen algo qué decir ajenos al lenguaje pobre del gobierno.

Creo, además, que no se puede quitar valor a los talleres literarios, ni compararlos con los grandes escritores del siglo pasado que, según parece, no han tenido talleres literarios. Aquí, la pregunta es, si en esa época pasada hubo o no posibilidad de talleres literarios. Pienso que sí tuvieron sus talleres, pero no de la forma que la conocemos hoy, pública, institucional en algunos casos.

Los escritores de alguna manera se unen a gente de igual calaña literaria para compartir sus obras, y que estas sean escudriñadas, al menos, por quién merece. ¿Es esto un taller literario? Probado es que muchos escritores del siglo 20 compartían sus obras por correos, epístolas, y reuniones de té. ¿Es eso un taller literario?

Por mi parte agradezco infinitamente a JAAD, igual que Orlando agradece, por esa manía suya de hurgar en las narices literarias.

Photo&Bit

Photo&Bit

Otro niño. Otro juguete con que pasar el tiempo, matarlo a disparos de cámara, ahora que mi tiempo es un conejo y se va dando saltos.

Estoy pero no estoy. Y no soy mago.

Bloguear no puede morir.

Siempre hay otros caminos para la expresión que nos consume, una palabra convertida por arte de tecnología en una emulsión de nitrato de plata. Aunque eso era antes. Hoy por hoy, se trata de acribillar a la realidad a fotografías, captar lo que no se ve, de una forma vista.

Es emocionante saber que puedes borrar una foto mala.

Y también subirla.

 

Un abrazo¡

 

Hoy por ayer: Todos los días son 20

Fuente de Foto: Desarraigos Provocados

Por supuesto que nunca es tarde, si la dicha tiene faldas y tiene nombre de mujer: LIBERTAD.

Ayer día 20, incontables blogs se unieron una vez más para denunciar el estado de sitio en que vive la población de Cuba.

PAPELBIT pone el dedo en el ojo del ratón.

Internet debería circular libremente en Cuba. Así como las personas, los taxis, las vacas, las ideas, los Partidos, los idos, los llegados, lo que no van, lo que están, en fin, Libertad es una señorita de su casa, y vive en un cuarto oscuro.

La frase de hoy: ” A buen entendedor, pocas palabras son insuficientes”

Cabo de Gata

En el Verano que ya ha muerto, estuve en el Cabo de Gata, Almería. La foto corresponde con la costa Oeste del cabo, una playa en línea recta de más de 8 kilómetros. El agua tan clara que los peces se veían sin gafas de buzo, desde el aire mismo mirando hacia la arena. Nadie tomando sol en un radio de 300 metros, tan solo nosotros, una sombrilla de colores obligados, una nevera con cervezas, un par de libros, música, y unas increíbles ganas de extender las vacaciones, o quedar olvidados allí para siempre, en la arena, como conchas.